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Hay un dicho “No se le pone aceite a la rueda que no rechina”. Significa que si nos quedamos callados, nuestros problemas (o los problemas de nuestros hijos) serán ignorados.
Quizás esto sea lo más importante que debamos recordar para asegurarnos de que nuestros hijos reciban la educación que necesitan: Debemos hablar cuando hay algún problema. Conocemos a nuestros hijos mejor que ninguna otra persona y es más probable que seamos los primeros en darnos cuenta cuando no están aprendiendo lo necesario.
A veces, una charla con el maestro es todo lo que hace falta. En otras ocasiones, lo que hace falta es un cambio en las leyes del estado o en la política del distrito escolar local. En cualquier caso, dentro de una democracia depende de nosotros hablar por nuestros hijos y ser sus mejores defensores.
Su futuro depende de nosotros.
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